La Olympus FTL se erige como un fascinante y relativamente efímero capítulo en la rica historia de la fotografía analógica. Producida durante un escaso lapso de tiempo, desde julio de 1971 hasta enero de 1972, esta cámara réflex de lente única (SLR) de 35 mm se considera un eslabón crucial en la evolución de Olympus, actuando como un puente entre la innovadora serie Pen F de medio cuadro y la llegada del revolucionario sistema OM de fotograma completo. Aunque su presencia en el mercado fue breve, la FTL no careció de significado, ofreciendo una combinación de construcción robusta, un sistema de medición de luz avanzado para su época y la excepcional calidad óptica de los objetivos Zuiko.
El Contexto Histórico: Olympus en una Encrucijada
A principios de la década de 1970, Olympus ya se había labrado una reputación como fabricante de equipos fotográficos de alta calidad, especialmente con su pionera serie Pen de cámaras de medio cuadro. Estas cámaras compactas y elegantes habían ganado popularidad por su diseño innovador y su excelente rendimiento. Sin embargo, el mercado de las SLR de 35 mm de fotograma completo estaba en auge, y Olympus necesitaba una oferta sólida en este segmento para seguir siendo competitiva.
El ambicioso proyecto liderado por el visionario diseñador Yoshihisa Maitani, que daría como resultado la legendaria Olympus OM-1, estaba en pleno desarrollo. Sin embargo, la complejidad y la naturaleza innovadora del sistema OM requerían tiempo. En este contexto, la Olympus FTL surgió como una solución provisional, una manera de ofrecer una SLR de 35 mm a los consumidores mientras se ultimaban los detalles del sistema OM.
En lugar de desarrollar un diseño completamente nuevo desde cero en un plazo tan ajustado, Olympus optó por una estrategia pragmática: adquirir un diseño existente y adaptarlo a sus propios estándares de calidad y, crucialmente, a su renombrada línea de objetivos Zuiko. Aunque la procedencia exacta del diseño base de la FTL sigue siendo objeto de debate entre los entusiastas, con algunas teorías apuntando a colaboraciones o licencias con fabricantes como Minolta o Fuji, lo que es innegable es que Olympus integró su propia ingeniería y control de calidad en la producción de la FTL.
Diseño y Ergonomía: Solidez y Funcionalidad Clásica
La Olympus FTL presentaba un diseño clásico de SLR de la época, con un cuerpo metálico que transmitía una sensación de solidez y durabilidad. Su ergonomía, aunque tradicional, estaba bien pensada para facilitar el manejo y el acceso a los controles esenciales.








- Cuerpo Robusto: La construcción metálica de la FTL garantizaba una resistencia considerable, capaz de soportar el uso diario y las exigencias de diversos entornos fotográficos. Esta robustez era una característica apreciada por los fotógrafos que buscaban una cámara fiable y duradera.
- Controles Intuitivos: Los diales de velocidad de obturación, la palanca de avance de película y otros controles estaban ubicados de manera lógica y eran fáciles de operar, permitiendo al fotógrafo concentrarse en la composición y el momento decisivo.
- Montura M42 Modificada: La Clave de la Innovación: La característica más destacada del diseño de la FTL era su montura de objetivo M42 modificada. Si bien la montura de rosca M42 era un estándar común en la época, Olympus introdujo un pin de bloqueo específico. Este pin interactuaba con los objetivos Zuiko M42, permitiendo una funcionalidad que diferenciaba a la FTL de muchas otras SLR de montura de rosca: la medición de luz TTL a plena abertura.
- Medición TTL a Plena Abertura: Una Ventaja Significativa: La capacidad de medir la luz a través del objetivo (TTL) con la apertura completamente abierta era una ventaja considerable. Permitía al fotógrafo ver la luminosidad real que llegaría a la película en el momento de la exposición, simplificando el proceso de ajuste de la apertura y la velocidad de obturación para lograr la exposición correcta. Con objetivos M42 de otros fabricantes que carecían del pin de bloqueo específico, la medición TTL seguía siendo posible, pero solo con el objetivo cerrado a la apertura de disparo, un método menos preciso y más engorroso.
- Visor Luminoso y Completo: El visor de la FTL ofrecía una visión clara y brillante de la escena, lo que facilitaba la composición y el enfoque manual preciso. Generalmente incorporaba un prisma pentagonal para proporcionar una imagen no invertida y correctamente orientada. Además, la pantalla de enfoque solía incluir ayudas para el enfoque manual, como un microprisma o una pantalla de enfoque partida, que permitían al fotógrafo lograr una nitidez óptima.
- Obturador de Plano Focal de Tela: La FTL estaba equipada con un obturador de plano focal de tela, conocido por su funcionamiento relativamente silencioso en comparación con los obturadores de metal. Las velocidades de obturación típicamente oscilaban entre 1 segundo y 1/1000 de segundo, además de la imprescindible posición «B» para exposiciones prolongadas, brindando al fotógrafo un control creativo sobre el movimiento y la luz.
Los Objetivos Zuiko M42: La Joya de la Corona
La calidad de los objetivos siempre ha sido un sello distintivo de Olympus, y la línea de objetivos Zuiko M42 diseñados para la FTL no fue una excepción. Estos objetivos se construyeron con los más altos estándares ópticos y mecánicos, ofreciendo un rendimiento excepcional y aprovechando al máximo la capacidad de medición TTL a plena abertura de la cámara. La gama incluía:
- Objetivos Gran Angular:
- G.Zuiko Auto-W 28mm F/3.5: Un objetivo gran angular versátil, ideal para paisajes, arquitectura y fotografía callejera, ofreciendo una perspectiva amplia sin una distorsión excesiva.
- G.Zuiko Auto-W 35mm F/2.8: Un objetivo ligeramente más estrecho que el 28mm, pero aún adecuado para paisajes y fotografía de reportaje, ofreciendo un buen equilibrio entre campo de visión y portabilidad.
- Objetivos Estándar:
- F.Zuiko Auto-S 50mm F/1.8: Un objetivo estándar luminoso y nítido, perfecto para fotografía general y retratos, ofreciendo un agradable bokeh (desenfoque del fondo) a aperturas amplias.
- G.Zuiko Auto-S 50mm F/1.4: Una versión aún más luminosa del objetivo estándar de 50mm, ideal para situaciones de poca luz y para lograr un bokeh más pronunciado, ofreciendo una excelente calidad de imagen.
- Teleobjetivos:
- E.Zuiko Auto-T 135mm F/3.5: Un teleobjetivo de distancia focal media, adecuado para retratos con un agradable desenfoque del fondo y para acercar sujetos distantes.
- E.Zuiko Auto-T 200mm F/4: Un teleobjetivo más largo, ideal para fotografía de deportes, naturaleza y cualquier situación donde se necesite un mayor alcance, manteniendo una buena calidad de imagen.
Estos objetivos Zuiko M42 eran altamente valorados por su nitidez, contraste, reproducción de color y construcción robusta. Su compatibilidad con la medición TTL a plena abertura en la FTL ofrecía una experiencia de disparo más fluida y precisa.
El Breve Paso por el Mercado y su Legado Duradero
La vida útil de producción de la Olympus FTL fue sorprendentemente corta, apenas seis meses. Esto se debió principalmente a la inminente llegada de la Olympus OM-1, una cámara que representaba un salto cualitativo en diseño, tamaño y funcionalidad. La OM-1, con su revolucionaria montura OM más compacta y su sistema de diseño centrado en la reducción de tamaño y peso, eclipsó rápidamente a la FTL.
Sin embargo, la corta existencia de la FTL no disminuye su importancia histórica. Actuó como un puente crucial, permitiendo a Olympus ofrecer una SLR de 35 mm mientras finalizaba el desarrollo del sistema OM. Además, sirvió como una plataforma para presentar la calidad de los objetivos Zuiko a un público más amplio en el segmento de las SLR de fotograma completo.
Hoy en día, la Olympus FTL es una cámara relativamente rara y buscada por coleccionistas. Su rareza, combinada con la calidad de construcción y la excelencia óptica de los objetivos Zuiko M42, la convierte en una pieza interesante para los entusiastas de la fotografía analógica. Aunque no cuenta con la sofisticación de modelos posteriores, la FTL ofrece una experiencia fotográfica purista y gratificante, obligando al fotógrafo a concentrarse en los fundamentos de la exposición y el enfoque manual.
En resumen, la Olympus FTL es mucho más que una simple nota al pie de página en la historia de Olympus. Es un testimonio de la transición de una marca innovadora hacia un nuevo paradigma en el diseño de cámaras SLR. Su breve pero significativa existencia, su montura M42 modificada y la calidad innegable de sus objetivos Zuiko la convierten en un clásico de culto que sigue atrayendo a fotógrafos y coleccionistas por igual. Su legado perdura como un recordatorio de un momento crucial en la evolución de una de las marcas más respetadas en el mundo de la fotografía.
